El Ejército sirio envió ayer refuerzos a la ciudad de Deraa, donde siguió disparando contra civiles, al día siguiente de una violenta represión que dejó al menos 25 muertos y llevó a EEUU a plantear «sanciones» contra Damasco.
«Nuevos refuerzos de las fuerzas de seguridad y del Ejército ingresaron en Deraa. Hay un tanque en la plaza Kaziet al Balad, en el centro» de la ciudad situada a 100 km al sur de Damasco, indicó un militante de derechos humanos, Abdalá Abazid, contactado por teléfono por la AFP. «Los disparos continúan contra los habitantes», agregó.
«La mezquita Abu Bakr Asidiq es blanco de intensas ráfagas y un francotirador está apostado en la mezquita de Bilal al Habachi. Hay tanques y barreras instaladas en las entradas a la ciudad», lo que impide a la gente ingresar en Deraa, agregó el militante.
Según Abazid, «soldados de la 5ª división desertaron, se unieron a nosotros y se enfrentan» al Ejército que rodea a Deraa. Precisó que el domicilio del muftí que renunció el sábado para protestar contra la sangrienta represión lanzada por las fuerzas de seguridad «está rodeado, pero el muftí no se encuentra allí».
Según los habitantes de esta ciudad, se cortó el agua y el suministro eléctrico. La víspera, al menos 25 personas murieron en la represión de las protestas en esta ciudad agrícola de unos 75.000 habitantes.





