El terremoto de 5,1 grados en la escala de Richter que afectó el miércoles a la localidad española de Lorca, y que causó nueve muertos, dejó miles damnificados, entre ellos bolivianos migrantes.
Oscar es uno de ellos. Él se encuentra en el campamento refugio que fue instalado en el recinto ferial de la localidad del sureste español.
El miércoles dos sismos afectaron la localidad, ubicada en Murcia. Primero se registró uno de 4,4 grados en la escala de Richter y luego el de 5,1.
Oscar, su esposa y su hija de 12 años pasaron la noche del miércoles en ese lugar rodeados de las pocas pertenencias que pudieron coger antes de salir de su casa, informa EFE.
Su vivienda no es de las más afectadas, pero sí la anexa a la suya, que ha sufrido un derrumbe parcial de la fachada.
«Hemos pasado la noche en estas sillas, nos asustamos mucho y salimos a la calle, como todos. Ahora estamos aquí esperando a que nos digan algo», comentó resignado a EFE.
La también boliviana Valeria Ojeda, de 22 años, dice que no se lo pensó dos veces para sacar de su domicilio «con lo puesto» a la anciana a la que cuida ante el temor a que se desplomara el edificio, según El Mundo.
Muchos extranjeros
Lorca es una ciudad perteneciente a la región mediterránea de Murcia, en la que hay censados 18.000 extranjeros, muchos de ellos de origen latinoamericano que se dedican a labores agrícolas.
La mayor colectividad es la ecuatoriana, con unas seis mil personas; le siguen la marroquí y la boliviana, que suma casi dos mil miembros, según la web portaldelorca.es.
Los afectados por el terremoto se concentran en el recinto ferial de Lorca, en el que se ha instalado el principal campamento de atención a los afectados.
Al igual que Oscar, Matilda, de Ecuador, espera informaciones. Ella reside desde hace 15 años en la zona y cuando ocurrió el segundo sismo huyó junto a sus tres compatriotas y compañeros de piso al observar como se «cuarteaban» las paredes del piso y se «resquebrajaba» alguna parte del suelo.
Sanos y salvos
En todo caso, los bolivianos están sanos y salvos, según el reporte brindado por el Consulado Boliviano. Sin embargo muchos se quedaron sin casa y reciben atención de instituciones españolas, señala ANF.
«Es una noticia oficial, a Dios gracias al momento del sismo nuestra gente se encontraba en las zonas agrícolas trabajando la tierra, ellos vuelven entre las 20.30, cuando ellos volvieron la ciudad ya había temblado, pero mucha gente ya no pudo ingresar sus domicilios y se quedo a dormir en plazas, escuelas, canchas y parques», informó la cónsul, María Cecilia Orellana, a la radioemisora Red Patria Nueva.
«Al momento tenemos 370 bolivianos en el recinto de La Huerta, les damos alimento, agua, carpas, vituallas y los estamos atendiendo. Estamos muy preocupados, no hemos podido dormir toda la noche, nuestra gente estuvo muy asustada».
La autoridad pidió tranquilidad a los familiares de los bolivianos ya que el Gobierno español comprometió su ayuda. «En coordinación con el equipo consular y restaurantes bolivianos se está preparando las ollas comunes para los bolivianos».
Últimos reportes
Según los últimos informes, el sismo dejó nueve personas han muerto y casi 300 han resultado heridas a consecuencia del terremoto de 5,1 grados en la escala de Richter que sacudió este miércoles la ciudad de Lorca (sureste español), donde las autoridades evalúan hoy los cuantiosos daños materiales.
La última víctima mortal es una mujer de 41 años fallecida hoy y que estaba ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Virgen de la Arrixaca, en la vecina ciudad de Murcia, debido a un traumatismo craneoencefálico severo.
La cifra de heridos, según el último balance oficial, asciende a 293, de los que tres están en estado grave, entre ellos una mujer de 73 años, que ha ingresado en las últimas horas en la UCI con un síndrome coronario agudo, aunque permanece estable y su evolución es favorable.
También permanecen graves un niño de tres años y otra mujer de 36 años.
Del total de heridos, la mayoría han sido atendidos en los hospitales de campaña habilitados en la zona y los más graves, un total de 41, han sido trasladados a distintos centros sanitarios de la región, ya que el hospital Rafael Méndez de Lorca sigue desalojado.
Las nueve víctimas (una de ellas menor), tras la muerte de una herida grave, son cinco hombres y cuatro mujeres, según las autoridades, que estiman que la cifra no aumentará porque no ha habido avisos de desapariciones.
Entre 10.000 y 15.000 personas desalojaron sus casas el miércoles y pasaron la noche en parques, plazas y aparcamientos de la ciudad por miedo a réplicas y a desprendimientos de estructuras en sus domicilios.
Este jueves por la mañana (madrugada en Bolivia), a falta de avisos de desaparecidos, las tareas se concentraban en instalar en tiendas a los miles de evacuados y limpiar las calles «quitando cascotes» y «desescombrando zonas», indicó a la televisión el director general de emergencias de Murcia, Luis Gestoso, informa AFP.
Tanto el temblor, que tuvo su epicentro a unos siete kilómetros de Lorca y se sintió en casi todo el territorio regional y en provincias limítrofes, como el previo de 4,4 grados tuvieron una profundidad de 10 kilómetros.
Los dos terremotos causaron el pánico en la población, que se echó a las calles ante el temor de que se produzcan réplicas.
El 80 % de las viviendas de la ciudad, de 92.000 habitantes, fueron dañadas por los sismos, informó hoy el presidente regional de Murcia, Ramón Luis Valcárcel que visitó la zona afectada.
El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció que el Consejo de Ministros del Ejecutivo aprobará mañana las primeras medidas para la ayuda y reconstrucción de la ciudad y que, tras esa reunión, él mismo viajará a Lorca.
La ciudad fue hoy visitada por distintas el vicepresidente primero y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba; la titular de Defensa, Carme Chacón, y Mariano Rajoy, líder del conservador Partido Popular (PP), el principal de la oposición en España.
La zona más afectada por los temblores es el casco histórico de la ciudad y los daños afectan a algunos de los edificios más emblemáticos como el castillo y varias iglesias.






