El lento escrutinio del referéndum del sábado en Ecuador crispa al Gobierno y a la oposición, que vigilan con celo el recuento de miles de actas con inconsistencias, mientras el resultado parcial seguía mostrando ayer una apretada ventaja a favor del oficialismo.
Unas 8.100 actas son revisadas en las provincias de Guayas y Pichincha, las de más electores, y cuyas capitales son Guayaquil y Quito, donde luego de cuatro días sólo se han escrutado 36,9% y 30,6% de los votos, respectivamente.
El recuento se efectúa bajo la mirada atenta de delegados de los partidos y grupos que hicieron campaña para la consulta, convocada por el presidente socialista Rafael Correa para hacer reformas al sistema de justicia y regular a la prensa, entre otros aspectos.
Esos representantes se han enfrentado verbalmente por la metodología para hacer el cómputo, alentados por simpatizantes. Tras procesar un 90% del total de las actas, el Consejo Nacional Electoral (CNE) detectó incoherencias en un 60%, especialmente porque en algunas de las 10 preguntas el número de votos no coincide con el de sufragantes.
El jefe de la veeduría de la Organización de Estados Americanos (OEA), Enrique Correa, atribuyó esos problemas a la falta de capacitación de un tercio de los vocales de los colegios electorales. La causa «no hay que buscarla tanto en la política sino en la técnica del escrutinio», afirmó Correa, descartando el riesgo de fraude.






