La mayoría de ellas son inmigrantes, por ser el sector de la población que menos posibilidades tiene de pernoctar con familiares o amigos en estas circunstancias. Algunos de ellos han preferido dormir al aire libre ante el temor de otro temblor.
Óscar Viacis, de Ecuador, cuya vivienda de la calle General Itier se encuentra muy afectada, duerme en una tienda de campaña del Ejército junto con su esposa y sus dos hijas, después de que la noche del miércoles tuviera que hacerlo a la intemperie.
Los afectados por el terremoto se concentraron en el recinto ferial de Lorca, en el que se ha instalado el campamento principal.
Allí Óscar, de Bolivia, espera desde la noche del miércoles junto a su esposa y su hija de 12 años, sentado en una silla de plástico, rodeados de las pocas pertenencias que pudieron coger antes de salir de su casa. Su vivienda no es de las más afectadas, pero sí la anexa a la suya, que ha sufrido un derrumbe parcial de la fachada.
«Hemos pasado la noche en estas sillas, nos asustamos mucho y salimos a la calle, como todos. Ahora estamos aquí esperando a que nos digan algo», comentó resignado a EFE. Floren Esfitian, de Rumania, prefirió pernoctar de nuevo en un jardín y con mantas porque todavía teme que le ocurra algo a techo cubierto.
Fidelia Muñoz Tapia, de Colombia, estuvo, según dijo a EFE, hasta tres horas esperando en una fila para que le asignaran un catre, por lo que prefirió abandonar la fila y junto con unas compañeras improvisó al lado de las tiendas un lugar donde pasar la noche arropados con periódicos y mantas.
Mohamed Mahid, de Marruecos, se mostró contento por poder comer anoche y dormir en una cama, después de la noche de frío que vivió.
Edison Mina, uno de los diez mil ecuatorianos de esta ciudad que alberga la mayor comunidad de inmigrantes de Ecuador que existe en España, dedicados a labores agrícolas, se quejaba de que llevaba dos días sin ducharse y con la misma ropa.
El centro de coordinación de emergencias fue un ir y venir de cientos de funcionarios, militares y voluntarios en las primeras horas de anoche que trabajaban para que nadie se quedara sin un techo bajo el que dormir.
Fuentes del gobierno murciano informaron a EFE de que la Cruz Roja había dispuesto esta noche de 4.500 camas, mientras que la unidad especial del Ejército para labores de emergencia tenía unas 1.300 con posibilidad de ampliarlas según las necesidades.
Los daños que dejó el terremoto
Hasta anoche eran nueve los muertos tras los dos sismos ocurridos en el sur de España. Los equipos médicos atendieron a 130 heridos. Un reporte del diario El País señala que más de la mitad de las casas está afectada y el 10% de los edificios tiene daños severos.
Al menos 370 bolivianos, afectados
«A Dios Gracias no hay bolivianos muertos ni heridos. Al momento tenemos 370 bolivianos en el recinto de La Huerta, les damos alimento, agua, carpas y vituallas. Los estamos atendiendo. No hemos podido dormir toda la noche, nuestra gente estuvo muy asustada», esa declaración de la cónsul boliviana en Murcia, María Cecilia Orellana, a la radio Patria Nueva, trajo tranquilidad a las personas que tienen familiares en la zona del sismo en España.
La representante contó que al momento del terremoto la mayoría de los bolivianos estaba trabajando fuera de sus casas y que el efecto lo sintieron al volver, porque encontraron sus viviendas dañadas o inhabitables.
La Cónsul dijo que «más de la mitad de los casi 5.000 bolivianos que viven en Murcia y ciudades cercanas abandonaron la zona de riesgo. Y para quienes se quedaron habrá toda la ayuda. Agregó que la cooperación será en coordinación con el Gobierno español, que ayer dijo que no escatimará ningún esfuerzo para superar la crisis por el sismo.






