A pesar de la lluvia, los paraguayos acompañaron masivamente ayer los actos centrales de los festejos del bicentenario de la independencia del país, que se llevaron a cabo en presencia de los presidentes de Bolivia y Uruguay.
A última hora desistió de viajar a Asunción la jefa de Estado argentina Cristina Fernández, «por prescripción médica», según fuentes oficiales paraguayas, que explicaron que en su lugar llegó el canciller Héctor Timerman.
Por las mismas razones canceló su viaje un día antes la mandataria de Brasil, Dilma Rousseff, que se recupera de una neumonía, y estuvo representada ayer por el canciller Antonio Patriota y el titular del Senado, el ex presidente José Sarney.
El mal tiempo atrasó algunos actos como el desfile militar, el más esperado de estas fiestas, que se realizó con una hora de retraso, e incluso hubo un corte de luz en medio del tedéum en la Catedral Metropolitana, oficiado por monseñor Claudio Giménez, obispo de Caacupé.
El arzobispo aprovechó el solemne oficio para llamar la atención de las autoridades nacionales y de las 41 delegaciones extranjeras presentes sobre algunos de los problemas que afligen al país, como la pobreza, la corrupción y la impunidad.
En la primera actividad de la jornada, el gobernante paraguayo, Fernando Lugo, recibió el saludo de las delegaciones extranjeras y tras el tedéum compartió el palco con el presidente Evo Morales durante el desfile militar, de la Policía y la Reserva.
De la parada también participaron tropas de Argentina, Bolivia y Brasil, así como una unidad de Estados Unidos.






