Unos 35 millones de electores están llamados a las urnas para elegir a los alcaldes y concejales de unos 8.000 municipios y a los miembros de los parlamentos regionales de 13 de las 17 comunidades autónomas, todas menos Andalucía, Cataluña, Galicia y País Vasco.
Las elecciones, marcadas por la grave crisis económica que vive el país y su proximidad a los comicios generales de marzo del 2012, servirán de termómetro para medir el desgaste del Ejecutivo que preside José Luis Rodríguez Zapatero, mientras las encuestas pronostican una amplia victoria del opositor Partido Popular.
Los últimos sondeos confirman la tendencia de voto anticipada por el oficial Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que pronosticó, al inicio de la campaña electoral, una fuerte caída de los socialistas, que verían peligrar sus feudos tradicionales.
Con todo, esas encuestas reflejaban un 20 por ciento de indecisos que todavía no había decidido el destino de su voto.
Novedad. Las elecciones se caracterizan por el hecho de que un total de 800.000 jóvenes podrán votar por vez primera, al haber cumplido la mayoría de edad después de la última convocatoria electoral realizada en sus respectivas circunscripciones.
Además, algo más de 473.000 extranjeros de 36 países —entre ellos Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia, Chile y Paraguay— podrán votar en los comicios locales, donde los principales partidos políticos llevan además en sus listas decenas de candidatos de origen foráneo. Entre ellos figura el boliviano Erwin Barba Salazar, oriundo de Santa Cruz, que postula a la Alcaldía de Igorre-Vizcaya.
Protestas. La crisis, que mantiene estancada la economía nacional, lo que ha elevado el desempleo a casi cinco millones de personas (más del 20 por ciento de la población activa), ha impregnado la campaña electoral.
Los líderes políticos españoles cerraron este viernes la campaña, afectada en su fase final por el movimiento de protesta ciudadana que ha irrumpido en las calles de España para pedir una regeneración democrática y el cambio del sistema económico que llevó a la crisis.
Los comicios se desarrollarán, pues, con la incógnita de la repercusión que pueden tener en el electorado las protestas, que prosiguen pese a haber sido declaradas ilegales y tienen como uno de los blancos de sus quejas a los dos grandes partidos.
En un mitin de fin de campaña que tuvo lugar en Madrid, José Luis Rodríguez Zapatero quiso dejar claro que el voto es «la palanca de cambio más poderosa» y que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) está dispuesto a continuar con las reformas impulsadas por el Gobierno porque no le asustan las movilizaciones.
El presidente del conservador PP, Mariano Rajoy, cerró la campaña pidiendo el voto para su partido porque será la garantía de «la recuperación nacional», de que la economía «saldrá a flote» y de que «el orden y la seriedad» regresarán al país.
Reclamos en otros países
Las protestas también se registraron en otros países. Decenas de estudiantes y trabajadores se congregaron ante las embajadas españolas en Londres y México para continuar mostrando su rechazo al sistema político.






