Petróleos de Venezuela (PDVSA) no podrá participar en ningún contrato directamente con el Gobierno estadounidense, ni acceder a programas de financiamiento ni a tecnologías estadounidenses.
Pero sí podrá vender petróleo en EEUU, y vender refinados a través de su filial CITGO, que está presente en todo el país, explicó en rueda de prensa el subsecretario de Estado, James Steinberg. Aproximadamente el 10% de las importaciones estadounidenses de crudo provienen de Venezuela, su quinto exportador mundial con un millón de barriles diarios, según datos oficiales.
EEUU impuso sanciones a otras 16 entidades extranjeras, incluyendo empresas chinas por las relaciones comerciales que mantienen con Irán, Siria y Corea del Norte, vinculadas a la producción de armas de destrucción masiva o de misiles. Las sanciones se aplican al amparo de una ley promulgada en 1996 en respuesta al programa nuclear iraní, cuyo objetivo, para Washington, es la construcción de un arma atómica.
Las medidas afectan a PDVSA, a PCCI (Jersey/Irán), Real Oyster Group (Emiratos Árabes Unidos), Speedy Ship (Emiratos Árabes Unidos/Irán), Tanker Pacific (Singapur), Ofer Brothers Group (Israel) y Associated Shipbroking (Mónaco).
Caracas califica de ridiculez e intromisión
El diputado oficialista venezolano Freddy Bernal calificó ayer de «ridículas» las sanciones de EEUU a la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) por sus conexiones con Irán y las consideró una nueva «intromisión».
«Mayor ridiculez no hay, involucrar a Venezuela en un programa nuclear, es una ridiculez», exclamó el diputado del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) a periodistas después de que EEUU anunciara sanciones contra siete empresas internacionales por apoyar el sector energético de Irán.
«No nos sorprende que EEUU una vez más quiera transformarse en la policía del mundo (…) y pretenda atentar contra la soberanía de Venezuela, contra el Gobierno», señaló Bernal.





