El movimiento ciudadano impulsado por jóvenes españoles que reclaman una verdadera democracia y una mejor distribución de la riqueza se está convirtiendo en una «primavera europea» que también llegó a Francia, donde se prevén una docena de concentraciones en diversas ciudades.
«Nos movilizamos en solidaridad con los jóvenes españoles para seguir su ejemplo y defender nuestra dignidad», explicó a la AFP Benjamin Ball, integrante del colectivo «Les désobeissants» (Los desobedientes), que esta semana prevé concentraciones similares en al menos una docena de ciudades de Francia, desde Nantes, Rennes, París y Clermont Ferrand hasta Burdeos, Bayona y Perpiñán.
La precariedad, el desempleo, la carestía de la vida, los planes de austeridad impuestos a los ciudadanos, los recortes salariales y la falta de representatividad de los principales partidos políticos son algunos de los factores que desembocaron en las protestas pacíficas españolas a semejanza de las «primaveras árabes» de meses atrás aunque en regímenes autoritarios en éstos últimos.
«De este movimiento esperamos dos cosas: una redefinición de las reglas democráticas y la convocatoria de una asamblea constituyente, y una distribución de la riqueza porque vivimos en la precariedad», sostuvo Benjamin, de 26 años, trabajador autónomo residente en la periferia sur de París.






