La ministra francesa de Finanzas, Christine Lagarde, presentada como favorita para la sucesión de su compatriota Dominique Strauss-Kahn a la cabeza del FMI, anunció oficialmente su candidatura ayer y aseguró que desea obtener un «amplio consenso».
«Decidí presentar mi candidatura a la dirección general del Fondo Monetario Internacional», anunció en una conferencia de prensa en París, en la víspera de la apertura de la cumbre de los líderes del G8 en Deauville.
«Tomé esta decisión tras una larga reflexión y con el acuerdo del presidente de la República (Nicolas Sarkozy) y del primer ministro (François Fillon), quienes me respaldan totalmente», agregó, asegurando que quiere «obtener el más amplio consenso».
Fillon aseguró posteriormente que la de Lagarde es «una candidatura de calidad, eficacia, equilibrio entre logro económico y solidaridad». Lagarde fue de inmediato apoyada «plenamente» por el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y recibió el apoyo «fuerte» de Alemania. Reino Unido e Italia ya se lo habían dado antes incluso de presentarse oficialmente.
Lagarde, de 55 años, no quiere aparecer como la candidata del bando europeo, en momentos en que países emergentes ven con malos ojos el mantenimiento de un europeo como jefe de la poderosa institución financiera.






