La protesta en Puno se agravó ayer tras el saqueo e incendio de una entidad pública por miles de manifestantes que desde el martes bloquean esa ciudad y amenazan con impedir allí el comicio presidencial si el Gobierno no prohíbe la minería.
Grupos de manifestantes volvieron a asaltar ayer la sede de la oficina de aduanas, uno de los tres locales que fueron atacados la noche del jueves, y le prendieron fuego, informó a la AFP una fuente policial de Puno que requirió anonimato.
Una columna de humo negro, producto del incendio, se podía divisar desde distintos puntos de la ciudad, 1.300 km al sudeste de Lima, al pie del lago Titicaca y fronteriza con Bolivia, comprobó la AFP.
Wálter Aduviri, líder del Frente de Defensa de la región que dirige la protesta y que ha puesto en pie de lucha a 15.000 campesinos, acusó a «infiltrados y delincuentes comunes» del saqueo y desmanes.
«No nos vamos a rendir», afirmó Aduviri y agregó que las bases en huelga han acordado que «si no hay solución, no habrá elecciones (en Puno) el 5 de junio», día en que Keiko Fujimori y Ollanta Humala disputarán la presidencia.
Entretanto, Humala sumó ayer nuevos apoyos a su candidatura y prometió respetar los resultados de las elecciones del 5 de junio, pese a que su rival, Keiko Fujimori, le aventaja en los sondeos, reporta EFE. Además de Mario Vargas Llosa, Humala recibió el apoyo del expresidente Alejandro Toledo y de la histórica Acción Popular.






