La resolución que decide «levantar, con efecto inmediato, la suspensión del derecho de participación del Estado de Honduras» en la OEA recibió la votación a favor de 32 de los 33 miembros activos de la organización en la Asamblea General extraordinaria, con excepción de Ecuador, que se pronunció en contra.
Con la decisión de ayer, la OEA busca clausurar un nefasto capítulo que se abrió con el golpe del 28 de junio que derrocó al presidente Manuel Zelaya. La acción fue condenada unánimemente en el mundo como un retorno al pasado inestable en América Latina.
Honduras vuelve al organismo continental cuatro días después de que Zelaya retornara a su país del exilio en República Dominicana, la principal demanda de los países miembros de la OEA.
Pese a ello, Ecuador consideró que «no se han dado las condiciones propicias y suficientes para el retorno» de Honduras, por violaciones de los derechos humanos y la falta de sanción contra los autores del golpe, explicó la representante, María Isabel Salvador.
Después de la votación, celebrada con aplausos, la canciller de Colombia, María Ángela Holguín, invitó a la ministra de la Presidencia de Honduras, María Antonieta Guillén, que esperaba afuera, a que ocupara la silla hondureña.
El presidente Lobo ya nombró al embajador
El Gobierno de Honduras nombró embajador ante la OEA a Jorge Ramón Hernández, quien además ocupa ese mismo cargo en Washington ante EEUU. Hernández es un diplomático de carrera que también ha representado a su país en las Naciones Unidas y ejercido como ministro de Gobernación y Justicia, entre otros cargos.
Antes el presidente de Honduras, Porfirio Lobo, había agradecido a los países del continente por haber aprobado el regreso de su país a la OEA, incluso a Ecuador, que votó en contra. «Gracias de nuevo a todos los países de América, estaremos ahí presentes para trabajar por una América unida y más fortalecida», subrayó Lobo en cadena de radio y televisión.






