La Justicia chilena aceptó investigar la muerte del Premio Nobel de Literatura 1971 Pablo Neruda, ocurrida en 1973, 12 días después del golpe de Estado que instaló la dictadura de Augusto Pinochet, informó una fuente judicial.
El juez Mario Carroza «acogió a trámite» la querella planteada el martes por el PC chileno —en el que militaba el poeta— tras la denuncia que realizó su ex chofer, Manuel Araya, quien asegura que Neruda fue asesinado y no que murió de cáncer como indicó la versión oficial, detalló la fuente.
Casi 40 años después, la denuncia de Araya —que planteó que pudo haber sido envenenado mientras se hallada internado en un hospital— alentó una querella planteada por el Partido Comunista y la investigación anunciada ayer.
El cadáver de Neruda, enterrado en su casa de Isla Negra en la costa central chilena junto a su última esposa Matilde Urrutia, podría ser exhumado para aclarar si una inyección le provocó la muerte, como sostiene Araya, o si el agravamiento del cáncer de próstata que sufría le costó la vida, como afirma la versión oficial, avalada por la Fundación que administra su obra.
Araya, de 65 años, celebra que finalmente se abra una investigación. «Estuve años golpeando puertas y nadie me escuchó. Siempre pensé que me iba a morir y esta verdad no se iba a saber», comentó a la AFP. Según su relato, Pinochet mandó a matar a Neruda para evitar su viaje a México.






