Un escándalo por presunto fraude en un importante emprendimiento de la entidad humanitaria Madres de Plaza de Mayo puso al descubierto una extraña relación entre su líder, Hebe de Bonafini, y el exapoderado de la organización, Sergio Schoklender, quien cumplió condena por parricidio.
La líder de las Madres de Plaza de Mayo, de 82 años, debió rendirse ante la evidencia y le soltó la mano a su protegido, quien puso en peligro el prestigio de la entidad simbolizada por pañuelos blancos y ganada en 34 años de reclamos por los desaparecidos.
«Los hermanos Schoklender (Sergio y Pablo) son estafadores y traidores pero igual voy a seguir creyendo en la gente», dijo una dolida Bonafini, madre de dos desaparecidos y símbolo de la lucha contra la dictadura argentina (1976/83).
Sergio Schoklender, de 53 años, es investigado por presunto lavado de dinero, defraudación a la administración pública y asociación ilícita.
Separado hace 15 días del cargo de apoderado de Madres de Plaza de Mayo, Schoklender era el impulsor de la misión Compartidos, un emprendimiento que construye de viviendas, escuelas y hospitales, con financiamiento estatal.
El subsecretario de Obras Públicas, Abel Fatala, dijo que el Estado le entregó a la Fundación 186 millones de dólares. El pedido de investigación presentado hace un año por una diputada opositora a raíz de una sospechosa compra de una finca por parte de Schoklender, fue la punta del iceberg.






