Los grupos que convocaron una caravana contra la violencia en México, que recorrió más de 3.000 km hasta Ciudad Juárez, en la frontera con EEUU y azotada por el crimen, firmaron ayer un pacto que reclama cambiar la estrategia antidroga y reformas políticas.
«Tenemos mucho dolor, pero también mucha dignidad. Estamos firmes, estamos decididos» a reivindicar nuestro papel como ciudadanos, no solo como víctimas, señaló a periodistas el poeta Javier Sicilia, que convocó la caravana.
Sicilia logró reunir a 200 organizaciones cívicas, grupos de derechos humanos y de víctimas de la violencia, aunque sin aceptar formalmente el apoyo de partidos. La caravana recibió ayer el respaldo del Gobierno estadounidense.
Al inaugurar en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez un debate sobre los términos del pacto, Sicilia expresó que la discusión «es muy importante porque tenemos que pasar del dolor al debate».
El pacto, de seis puntos, exige a grandes rasgos que se aclaren los más de 37.000 crímenes que atribuyen a la estrategia adoptada por el presidente Felipe Calderón el 2006 de enfrentar al narcotráfico con un despliegue militar.
Pide también que se asuma «una nueva estrategia de seguridad ciudadana con enfoque en los derechos humanos», así como centrarse en los problemas de desempleo, falta de oportunidades y educación que empujan a muchos mexicanos al crimen.






