Fujimori, quien fue trasladado al INEN el jueves, partió hacia las 16.30 de regreso a su prisión en la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes) de la Policía, en el distrito limeño de Ate-Vitarte, a bordo de una ambulancia y en medio de fuertes medidas de seguridad.
El expresidente, condenado a 25 años de prisión, fue dado de alta luego de que médicos certificaran que ha perdido 15 kilos de peso en cuatro meses por un cuadro depresivo, pero no tiene cáncer terminal ni requiere hospitalización.
El jefe del equipo médico que lo atendió, Pedro Sánchez, dijo en una rueda de prensa que el exmandatario, de 73 años, «es un paciente de alto riesgo por haber presentado cuatro recurrencias (lesiones sangrantes) en la cavidad bucal, desde que el cáncer le fue tratado en 1997».
En los últimos días se mencionó la posibilidad de que Fujimori obtuviera un indulto presidencial si se confirmase la gravedad de su enfermedad, posibilidad que no ha sido descartada por el mandatario Alan García ni por el electo presidente Ollanta Humala.
El médico señaló que el exgobernante seguirá su tratamiento, incluso con un especialista de psiquiatría.






