El presidente paraguayo, Fernando Lugo, destituyó ayer a dos ministros con aspiraciones para sucederle en el cargo y opuestos a la campaña de grupos de izquierda en favor de la reelección a través de una enmienda constitucional.
«Las labores del gabinete deben centrarse en sus objetivos específicos, con resultados tangibles, amplios e incluyentes, honrando de esta manera la confianza de la ciudadanía», dijo Lugo al justificar la salida de los ministros de Interior, Rafael Filizzola, y de Obras Públicas, Efraín Alegre.
En un breve mensaje al país, el gobernante, que en tres años ha cambiado a siete ministros y tres secretarios de Estado, exigió a los mismos «dedicación exclusiva a las tareas propias de su cartera».
Filizzola pertenece al minoritario Partido Democrático Progresista, mientras que Alegre al Partido Liberal Radical Auténtico (de centroderecha), principal aliado de Lugo en el Parlamento.
El comisario retirado Federico Acuña reemplazó a Filizzola, el hasta ayer ministro de Defensa Cecilio Pérez Bordón a Alegre y su lugar fue ocupado por el general retirado Catalino Luis Roy Ortiz.
Los relevados estaban en el cargo desde la asunción de Lugo como Jefe de Estado, el 15 de agosto del 2008, para un mandato de cinco años, y Filizzola había renunciado incluso a su escaño en el Senado, mientras que Alegre volverá a ese cuerpo legislativo.
«No me pidió mi renuncia, me habló que era mejor que me vaya, que salga del ministerio», señaló Alegre al comentar la decisión.






