Más de 2.000 pobladores de Bariloche, al sur, se lanzaron ayer a las calles para barrer la capa de ceniza que arroja el volcán chileno Puyehue, en un intento desesperado por salvar la temporada invernal que atrae cada año a 250.000 turistas de todo el mundo.
Bajo la consigna «Bariloche es mi casa», personas de todas las edades se convocaron temprano por Facebook para limpiar la ciudad y partieron con palas, escobas y carretillas desde el Centro Cívico, la emblemática plaza mayor a orillas del lago Nahuel Huapi, con vista a la Cordillera de los Andes.
«Nos dividimos en cuadrillas de 20 personas que tienen asignadas cuadrículas de la ciudad para la limpieza de calles, aceras y espacios públicos», explicó a la AFP Juan Hernández, de 42 años.






