Desde las nuevas tecnologías del sistema bancario hasta las condiciones de pobreza, pasando por el narcotráfico y la delincuencia de cuello blanco, favorecen la corrupción en las Américas, según expertos convocados por la OEA para debatir el tema.
La segunda Conferencia sobre Avances y Desafíos en la Cooperación hemisférica contra la Corrupción, que culminó ayer en Cali, reconoció avances en diversos frentes, pero también alertó sobre factores recientes que están dificultando esa lucha.
Los expertos previnieron sobre la necesidad de reforzar la corresponsabilidad internacional, en particular en lo que se refiere al lavado de activos y el secreto bancario, debido a las facilidades de las transacciones electrónicas para el traslado de fondos procedentes de la corrupción.
Pero hay otros factores menos sofisticados, presentes en muchos países de la región, como la pobreza y la violencia, que alientan la corrupción, advirtió Elisabeth Ungar, directora de la ONG Transparencia Colombia. «Hay una estrecha relación entre pobreza e inequidad y entre corrupción y violencia», dijo.
En Colombia y los países centroamericanos «se vive un maridaje con el narcotráfico, bajo formas cada vez más sofisticadas de corrupción», afirmó. También los privados tienen responsabilidad en la lucha contra la corrupción, en cuyo ámbito se propicia la ‘delincuencia de cuello blanco’, sostuvo Mario Vinicius Claussen, secretario de Prevención de la Corrupción de la Contraloría del Brasil.
Pero «no hay un país perfecto (en la lucha contra la corrupción). Ni Estados Unidos, ni Canadá, ni Chile», aseveró a la AFP un alto responsable de la OEA, bajo condición de anonimato.






