El presidente peruano Alan García prometió garantizar una transición pacífica hacia el gobierno de Ollanta Humala, en el marco de violentas protestas antimineras en Puno, en la frontera con Bolivia, que dejaron cinco muertos y más de 30 heridos.
«Hay objetivos más importantes, el primero de los cuales es garantizar una transición pacífica y el inicio sin problemas del gobierno», dijo García al justificar la revocación de la concesión a la minera canadiense Bear Creek.
La revocatoria fue aprobada por el Gobierno junto a otras normas con las que se busca poner fin a las protestas antimineras de la población de Puno, que exige el cese de toda actividad minera, energética y de hidrocarburos en la región.






