La presidenta Cristina Fernández impuso a jóvenes líderes en las listas para las elecciones de octubre en Argentina, en una demostración de fuerza que provocó en el peronismo oficialista la queja del mayor líder sindical y la renuncia de un candidato a gobernador.
Fernández (de 58 años), quien busca su reelección, emprendió una profunda reestructuración del Frente para la Victoria (FPV, peronista y aliados), al poner a la vanguardia de las boletas electorales a militantes con edades de 25 a 35 años.
El estandarte de la nueva generación es la agrupación La Cámpora, que reivindica a los fundadores del movimiento, Juan Perón y Evita Perón, pero rinde culto a la presidenta y a su difunto marido, el expresidente Néstor Kirchner.
«Cristina Kirchner se propone una renovación de la clase dirigencial. Esto es una vieja demanda de la ciudadanía y, al implementarla, ocasiona disgustos», comentó a la AFP la socióloga Doris Capurro, presidenta de la consultora Capurro y Asociados.
El nombre de la agrupación es un homenaje a Héctor Cámpora, fugaz presidente de un gobierno peronista de izquierda que duró sólo 49 días en 1973, hasta que renunció para dar lugar a nuevas elecciones ganadas por Perón.
El avance arrollador de los ‘jóvenes kirchneristas’ marginó a varios líderes, entre ellos al jefe de la central obrera peronista CGT, Hugo Moyano, quien lamentó la escasez de candidatos sindicales.






