La jueza Kim Heger anunció a la prensa que la prisión preventiva durará ocho semanas, pero puede ser renovada. Según el tribunal, pasará cuatro semanas en régimen de aislamiento total.
Durante la audiencia, el sospechoso, de 32 años de edad, afirmó que con los atentados del viernes quería defender a su país y a Europa contra el islam y el marxismo, y que el objetivo no era causar el mayor número posible de víctimas, declaró Heger.
Según el fiscal, el joven se declaró dispuesto a pasar toda su vida en la cárcel. Su padre, Jens Breivik, dice que «lo que debería haber hecho es darse la muerte en lugar de matar a tantas personas».
La Policía revisó ayer el balance de víctimas mortales, reduciéndolo de 93 a 76. El número de muertos en el tiroteo contra una concentración de jóvenes laboristas en la isla de Utoeya bajó a 68, frente a los 86 barajados, y el del atentado con bomba contra la sede del Gobierno en Oslo subió a ocho, en vez de siete.
El sospechoso, al que no se autorizó a comparecer en uniforme en la sala, aludió a la existencia de «otras dos células» en su organización, precisó un actuario del tribunal, Geir Engebretsen, en una rueda de prensa. La audiencia, que duró unos 40 minutos, tuvo lugar a puerta cerrada por expreso deseo de la Policía.
«Existen informaciones concretas que indican que una audiencia pública, en presencia del sospechoso, puede provocar una situación extraordinaria y extremadamente delicada para la investigación y la seguridad», había explicado previamente la jueza Heger para justificar esta decisión.
Según la agencia NTB, Anders Behring Breivik llegó al tribunal por una entrada trasera del edificio y personas estacionadas cerca atacaron el vehículo en que viajaba, un Mercedes blindado, según la prensa, gritándole «traidor» y «canalla asesino».
La masacre provocó una ola de indignación y solidaridad en el mundo y en Noruega. El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo en Londres que la masacre es «un hecho muy grave» que requiere «una respuesta europea, compartida, en defensa de la libertad y la democracia».
Planificada desde hace tiempo, la masacre fue una de las más sangrientas de la historia noruega. Justo antes de la matanza, Anders Behring Breivik difundió en internet un manifiesto de 1.500 páginas en el que se presenta como un «cruzado» comprometido en la lucha contra el islam y especialmente contra el marxismo.
En su manifiesto, lleno de diatribas islamófobas y antimarxistas, redactado en inglés y titulado «A European Declaration of Independence – 2083», explica que decidió empezar a preparar los ataques en el otoño del 2009, y detalla la que sería su forma de actuar.
En Noruega, donde la pena máxima es de 21 años de prisión, algunas voces reclamaron restablecer la pena de muerte
En la isla de Utoeya, el sospechoso, disfrazado de policía y en posesión de dos armas de fuego, entre ellas un fusil automático, disparó durante más de una hora contra jóvenes laboristas.
El detenido temió ser disparado
El presunto autor de los sangrientos atentados en Noruega, Anders Behring Breivik, contaba con ser blanco de disparos durante su traslado o su llegada al tribunal ayer, según su abogado. «Dijo en varias ocasiones que contaba con ser abatido», declaró Geir Lippestad.
Behring sabía que podía ‘pasarse’
Anders Behring Breivik colgó en internet un diario de los últimos dos meses en el que anotó cada detalle de su plan y anticipó una acción sanguinaria: «Es mejor pasarse que quedarse corto». El escrito muestra que, tras dejar de vivir con su madre, dedicó gran parte del tiempo a matar insectos y jugar con videojuegos, escribió el 25 de abril.
Días más tarde se despide de sus «amigos» y, el 2 de mayo, marcha a una granja a 160 kilómetros al norte de Oslo con un Fiat Doblo cargado de material para preparar las bombas. «El fracaso no es una opción para mí», anota el 8 de mayo.
El 11 de junio rezó «por primera vez en mucho tiempo». «Le expliqué a Dios que, a menos que quiera una alianza marxista-islamista y la segura toma del poder por los musulmanes, tendrá que hacer que los guerreros que luchan por la preservación de la cristiandad prevalezcan», agregó.
La Policía tenía datos en marzo
Los servicios de seguridad noruegos recibieron en marzo una lista de personas para indagar entre las que figuraba Anders Behring Breivik, que reconoció haber perpetrado los ataques que causaron 76 muertos el viernes en Noruega, anunció ayer la Agencia de Seguridad de la Policía (PST). Dicha información hacía referencia a una compra realizada, por una cantidad módica, a una empresa polaca que vendía químicos, pero el episodio fue considerado anodino para darle seguimiento, afirmó la directora de la PST, Janne Kristiansen. AFP
150.000 rosas por las víctimas
Con 150.000 rosas alzadas al cielo y varios minutos de silencio, los habitantes de Oslo se concentraron en el puerto para rendir homenaje a las víctimas del doble atentado. No se recordaba en Noruega una concentración tan multitudinaria desde la Segunda Guerra. Anoche, los noruegos llegaban desde los cuatro costados de Oslo con una flor en la mano para asistir a lo que se ha dado en llamar «el desfile de la rosa». «Vinimos por solidaridad, para estar todos juntos y compartir nuestra pena», explicó Tone Mari Steinmoen. AFP






