Cinco días después de la explosión de un coche-bomba en el centro de Oslo y el tiroteo perpetrado por un ultraderechista noruego, el primer ministro Jens Stoltenberg se comprometió a examinar a fondo las medidas de seguridad.
En los últimos días proliferaron las críticas de supervivientes de la matanza en la isla de Utoya, que se preguntaban por qué las fuerzas de seguridad tardaron 90 minutos en detener a Anders Behring Breivik, el autor confeso.
«Después de la investigación, y una vez que hayamos terminado de reconfortar a quienes perdieron a seres queridos, vendrá el momento de examinar todas las experiencias extraídas de esta operación», declaró el Primer Ministro en una rueda de prensa, asegurando que para afrontar los ataques se emplearon «todos los recursos disponibles».
El Mandatario anunció la creación de una comisión independiente para aprender las lecciones de los ataques. El objetivo de esta comisión será establecer «lo que ha funcionado bien y lo que no ha funcionado tan bien», afirmó, matizando que no se tratará de una «comisión de investigación».
Stoltenberg dijo además que el país «no se dejará intimidar» por los ataques del viernes. El jefe del equipo policial que detuvo al autor confeso del tiroteo en la isla de Utoya, cerca de Oslo, dijo que está «orgulloso» del trabajo de sus hombres.
La operación sufrió un contratiempo cuando el barco de policía tuvo problemas en el motor, pero, según la Policía, esto le hizo ganar tiempo ya que el equipo se dividió y utilizó barcos más rápidos.
Anders Behring Breivik se rindió sin oponer resistencia casi justo después de la llegada de la Policía a la isla, añadió el funcionario. El sospechoso ahora está en prisión preventiva en una celda en la que es vigilado las 24 horas.






