Los legisladores aprobaron la medida, que recorta billones de dólares en el presupuesto del Gobierno, por 269 votos contra 161 y se espera que el Senado haga lo mismo antes del plazo crucial de la medianoche de hoy.
En la actualidad, el techo de la deuda estadounidense es de $us 14,3 billones, cifra que será sobrepasada hoy mismo si el Congreso y el presidente Barack Obama no confirman el acuerdo preliminar alcanzado el domingo y que ayer fue votado en la Cámara Baja.
Comienza a quedar atrás una de las más graves crisis políticas que recuerda este país. Una crisis que hirió seriamente a los dos principales partidos, dañó el liderazgo del mandatario Barack Obama y perjudicó el prestigio de EEUU. Con el acuerdo, no termina, sin embargo, la batalla política desatada sobre el déficit público y la deuda. Las características del pacto garantizan que esa batalla, que es la confrontación de dos modelos de Estado, se prolongará por el resto del año.
Recortes. El proyecto de ley ya aprobado por los representantes prevé un recorte de gastos por $us 2,1 billones y un aumento del techo de la deuda de entre $us 2,1 y 2,4 billones, lo suficiente para llegar hasta 2013. El aumento está previsto en dos etapas, una inmediata de $us 900.000 millones.
Un funcionario que pidió no ser identificado dijo a El País que los recortes se harán en el sector militar y en otros programas, con al menos 350.000 millones de recortes en el presupuesto de Defensa por los próximos 10 años.
El voto fue una prueba crucial para el presidente de la Cámara Baja, el republicano John Boehner, que tuvo que lidiar con los ultraconservadores de su partido, el «Tea Party», cuyos integrantes se oponían a cualquier acuerdo que no incluya drásticos recortes presupuestarios y no querían saber nada de elevar los impuestos. Los representantes republicanos votaron 174-66 por la medida.
En el bando demócrata, la líder de la minoría en la Cámara, Nancy Pelosi, también tuvo que convencer a los más liberales que voten el proyecto pese a que se aleja de principios fundamentales expuestos por Obama. «Piensen lo que ocurrirá si caemos en cesación de pagos. Por favor, prevengan el daño colateral contra nuestros pensionistas y veteranos».
Sus palabras sólo lograron un empate interno 95-95, con muchos demócratas esperando hasta último momento para votar. Los liberales se mostraron indignados de que el plan contenga sólo recortes presupuestarios y no aumentos impositivos.
Es el final del sueño americanp
El sueño de millones de latinoamericanos, que durante décadas han migrado a EEUU, parece estar desvaneciéndose. Un reporte de BBC Mundo señala que los jornaleros que buscan trabajo en jardines o sitios de construcción cada vez encuentran menos trabajo en el marco de la recesión económica que vive el país. En testimonios grabados los migrantes aseguran que las condiciones laboras son cada vez menores a sus necesidades y sus expectativas por lo que muchos de ellos consideran emprender el regreso a sus países.
La pugna termina sin vencedores ni vencidos
La Casa Blanca rechazó ayer que los republicanos sean los grandes ganadores en el acuerdo sobre la deuda, después de que el portavoz de la Cámara de Representantes, John Boehner, transmitiera esa idea a sus compañeros de partido.
«No es cierto en absoluto», respondió el portavoz Jay Carney preguntado en su conferencia de prensa diaria sobre si los republicanos lograron imponer todas sus prioridades en el acuerdo para elevar el techo de la deuda y los demócratas se quedaron «sin nada».
En una conferencia telefónica con congresistas republicanas, Boehner describió presuntamente el acuerdo logrado el domingo como un gran triunfo para los republicanos, que «lucharon» sobre los demócratas, que «cedieron», según informó ayer el Wall Street Journal.
«No logramos el gran acuerdo que esperábamos», reconoció ayer Carney. «Pero eso no significa que no consiguiéramos logros significativos».
El portavoz subrayó que el proyecto, que alzará el techo de la deuda en al menos 2,1 billones adicionales hasta 2013, «protege inversiones clave» y crea «un cortafuegos» entre gastos domésticos y los de defensa, lo que asegura un «enfoque equilibrado». El acuerdo abre la puerta a plantear una reforma de impuestos.






