La Policía chilena dispersó a cientos de estudiantes que ayer pretendían realizar una marcha por el centro de Santiago que había sido prohibida por el Gobierno y detuvo a 36 de ellos, en el marco de las protestas que buscan el fortalecimiento de la educación pública.
La jornada comenzó en las primeras horas con barricadas que estudiantes levantaron en 13 puntos de Santiago con neumáticos y maderas encendidas, pero que fueron dispersadas por la Policía, según imágenes difundidas por canales de televisión locales.
Estos desórdenes fueron la antesala de las marchas que universitarios y alumnos de secundaria habían anunciado para ayer, pero que no fueron autorizadas por el Gobierno que dispuso a un millar de policías para evitar las manifestaciones estudiantiles.
«Hemos tenido toda la prudencia para hacer respetar los derechos de expresión, pero llega un límite que está dado porque un grupo de personas no perjudique el derecho del resto. Los estudiantes no son dueños del país», dijo el vocero de Gobierno, Andrés Chadwick, a radio Cooperativa.
Horas más tarde, la Policía les dispersó con gases lacrimógenos, otro intento de marcha.
«Creemos que tenemos todo el derecho constitucional de manifestarnos sobre todo por la Alameda, pero no se dejó que los compañeros llegaran a plaza Italia porque la Policía comenzó a reprimirnos», dijo Rodrigo Rivera, dirigente de los estudiantes, a la prensa.






