Los pilotos del vuelo entre Río de Janeiro y París que se estrelló en el Atlántico con 228 ocupantes a bordo en 2009 no quisieron evitar una zona de turbulencias, a diferencia de lo que hicieron el resto de los aviones que pasaron por la zona ese día, revela ayer el diario «Le Figaro».
La Oficina de Investigación y Análisis (BEA), encargada de las pesquisas, publicó parte de las conversaciones de los pilotos, contenidas en las cajas negras, pero el diario asegura que se omitieron varios extractos.
En particular, el diario afirma que «los pilotos no modificaron su ruta pese a las condiciones meteorológicas desfavorables».
Según Le Figaro, todos los aviones presentes ese día en la zona cambiaron su ruta para evitar cumulonimbos cargados de hielo, capaces de congelar las sondas de medición de velocidad.
Los copilotos del AF447 de Air France, un A330 construido por Airbus, modificaron ligeramente su trayecto de la nave durante el descanso del capitán. Pasaron por la zona de cumulonimbos, lo que provocó que las sondas de velocidad se congelaran y, al no enviar información correcta, el piloto automático se desactivó. Ése fue el origen del drama, ya que en vuelo manual los pilotos, que no tenían la formación adecuada para este tipo de circunstancias, tomaron decisiones erróneas.
Los investigadores están analizando ahora los motivos que llevaron a los pilotos a actuar de esa forma, que serán el principal punto del informe definitivo para poder determinar los hechos que provocaron el accidente.






