El Gobierno chileno entregó ayer una tercera propuesta para acabar con casi tres meses de movilizaciones estudiantiles. En ella amplía beneficios como el número de becas y una reducción de los intereses de los créditos para financiar los aranceles universitarios, pero los estudiantes dicen que tiene vacíos.
«Hemos escuchado, hemos oído a los estudiantes. Estamos mucho más cerca de lo que parece», dijo el ministro de Educación, Felipe Bulnes.
La nueva oferta gira en cuatro ejes: financiamiento, traspaso de colegios municipales al Estado, control de que se cumpla la ley y que las universidades privadas no lucren, y la garantía de calidad de la enseñanza en todos los ámbitos.






