El presidente de EEUU, Barack Obama, y sus aliados occidentales llamaron por primera vez ayer al presidente sirio, Bashar al-Asad, a dimitir y reforzaron las sanciones contra su régimen, tras cinco meses de una brutal y sangrienta represión.
Responsables de la ONU informaron ayer durante una reunión con el Consejo de Seguridad que las fuerzas sirias ejecutaron a 26 personas en un estadio y el balance de víctimas entre los manifestantes es ahora superior a 2.000, según indicaron a la AFP fuentes presentes en la reunión.
Al mismo tiempo, un informe de la ONU ofrece un catálogo de las brutalidades y violencias infligidas a la población civil siria, sostiene que estas acciones podrían ser consideradas como «crímenes de lesa humanidad» y hace un llamado al Consejo de Seguridad para que intervenga la Corte Penal Internacional.
Una misión de la ONU visitará Siria desde este fin de semana para observar los efectos de la represión de las protestas, informó por su parte la jefa de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), Valerie Amos.
Un manifestante murió y otro fue herido anoche en Homs por fuerzas gubernamentales al intentar dispersar una manifestación contra el régimen, según indicó un militante en el lugar a la AFP, mientras una ONG siria dio cuenta de un despliegue masivo de soldados en varias localidades, entre ellas los suburbios de Damasco.






