El Papa participa en la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebra en la capital española desde el jueves hasta mañana. Ayer visitó la Basílica de San Lorenzo del Escorial donde compartió con 1.500 profesores universitarios.
Benedicto XVI dijo que la universidad debería volver a su auténtica vocación que «busca la verdad propia de la persona humana», criticando su reducción «utilitarista» que busca sólo satisfacer «la demanda laboral».
«A veces se piensa que la misión de un profesor universitario sea hoy exclusivamente la de formar profesionales competentes y eficaces que satisfagan la demanda laboral en cada preciso momento», destacó el Papa.
«También se dice que lo único que se debe privilegiar en la presente coyuntura es la mera capacitación técnica. Ciertamente, cunde en la actualidad esa visión utilitarista de la educación, también la universitaria, difundida especialmente desde ámbitos extrauniversitarios», dijo ante esos jóvenes profesores, que lo aclamaron puestos en pie.
Un utilitarismo sin ética lleva al totalitarismo. «Cuando la sola utilidad y el pragmatismo inmediato se erigen como criterio principal, las pérdidas pueden ser dramáticas: desde los abusos de una ciencia sin límites hasta el totalitarismo político que se aviva fácilmente cuando se elimina toda referencia superior al mero cálculo de poder», explicó. En cuanto a las migraciones la referencia fue durante el Vía Crucis en el texto que acompañó la ceremonia que presidió el Papa.
«Él hizo suyo el cansancio y el agotamiento de los que no encuentran trabajo; hizo suyo el dolor de los inmigrantes que reciben ofertas laborales indignas», fue leído por un joven en la quinta estación del Vía Crucis, que conmemora los últimos momentos de la vida de Cristo antes de morir clavado en una cruz.
Jesús hizo suyo «el sufrimiento de los que padecen actitudes racistas, o de los que mueren en el empeño, intentando conseguir una vida más justa y más humana», siguió el texto, que representa a Jesús cargado con la cruz.
El texto, escrito por la congregación de las hermanas de la Cruz, en esta estación, hace referencia a la suerte muchas veces trágica de inmigrantes que intentan llegar a Europa.
Compromiso de Zapatero
El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, se ha comprometido ante el papa Benedicto XVI a «aplicar con eficacia las medidas de ajuste adoptadas» para hacer frente a la crisis económica, según un comunicado emitido por La Moncloa luego de su encuentro. Además, ha mostrado su interés por reforzar la coordinación en los asuntos económicos. El Papa también fue recibido por los reyes y príncipes de España.
El Papa pide movilizarse ante el sufrimiento
Benedicto XVI llamó ayer a los jóvenes a no ser impasibles ante el sufrimiento humano durante la celebración de un Vía Crucis con esculturas de la Semana Santa española en el centro de Madrid.
«No paséis de largo ante el sufrimiento humano, donde Dios os espera para que entreguéis lo mejor de vosotros mismos: vuestra capacidad de amar y de compadecer», invitó el Papa al término de un camino de la cruz en el que se denunciaron los «abusos sexuales», los «crímenes contra los niños», el racismo y las injusticias contra los inmigrantes.
Cientos de miles de jóvenes congregados entre las plazas de Colón y Cibeles, muchos de ellos subidos a árboles y farolas, asistieron a uno de los principales eventos de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).
Tras aplaudir a Benedicto XVI, ahogaron sus cánticos y palmas al paso de una cruz que portaban varios jóvenes que se paraban ante cada imagen del Vía Crucis, que relata los últimos momentos de la vida de Cristo y típico de la Semana Santa.
Miles, contra su visita a Madrid
Varios miles de personas se manifestaban ayer en el centro de Madrid, fuertemente vigiladas por la Policía, para protestar contra la visita del Papa, poco después del multitudinario Vía Crucis que Benedicto XVI presidió a unos cientos de metros.
«¡Esta no es la juventud del Papa!», coreaban los manifestantes —entre 3.000 y 5.000, según varios periodistas de la AFP—, que protestaban por tercer día consecutivo contra la visita papal y la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que Madrid acoge hasta mañana.
«No más brutalidad policial», «no a la violencia», rezaba una pancarta en la marcha, que partió de la estación de Atocha hacia la Puerta del Sol, que la Policía había cerrado.
«No nos hemos metido con nadie», aseguraba Elsa, desempleada de 45 años que proponía dejar de «pagar impuestos para que este señor no viaje por la cara», en referencia al Papa. «Ellos tienen descuentos en el metro, en los restaurantes; yo no tengo trabajo», lamentaba.





