La tensión entre Israel y Egipto por la muerte de tres miembros de la fuerza de seguridad egipcias en un ataque israelí en la frontera común derivó en una crisis diplomática entre ambos países, tras la protesta oficial del Gobierno egipcio.
La precaria situación política de Egipto tras la caída del régimen de Hosni Mubarak generó gran confusión sobre el alcance de la protesta, ya que, pese a que la televisión pública informó en un primer momento que El Cairo retiraba a su embajador en Tel Aviv, hasta el cierre de edición no ha había confirmación oficial.
Sin embargo, el Ejecutivo, liderado por Esam Sharaf, sí ordenó al Ministerio de Exteriores convocar al embajador israelí en El Cairo para pedirle explicaciones.
Debido a la ausencia del embajador, se convocó al encargado de negocios de la legación, quien expresó, a nombre del ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, su «profundo lamento por los muertos» y su disposición para «mantener los lazos con Egipto y cooperar en la investigación del caso», según la agencia oficial Mena.
Mientras, en un comunicado, el Gobierno egipcio condenó con contundencia el ataque y exigió a Israel que presente una disculpa oficial por el hecho e investigue.
Tras la protesta de El Cairo, el ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, lamentó la muerte de «policías egipcios» en el incidente fronterizo, pero no reconoció por el momento la responsabilidad de Israel la noche del jueves.






