Eufóricos y frenéticos, los rebeldes libios tomaron hoy el cuartel general de Muamar Gadafi. El complejo de Bab al Aziziya, desde donde Gadafi ha gobernado el país como si fuera su cortijo particular, se inundó de banderas tricolores y de cientos de insurgentes que corrían por sus jardines y se apoderaban de toda clase de material militar, informa El Mundo.
El trofeo más preciado era la estatua del puño aplastando un avión, que conmemoraba el bombardeo estadounidense de 1986 contra Bab el Aziziya, en el que murió una hija del dictador libio. Símbolo del régimen que estableció un joven y desconocido coronel en 1969, la caída de Bab al Aziziya en manos rebeldes es el último capítulo de una guerra civil que ha enfrentado a los libios desde el 17 de febrero.
Aunque la toma del recinto no significa el fin inminente del conflicto. Gadafi aún se encuentra en paradero desconocido y su hijo, Saif al Islam, apareció hoy en público para desmentir que estuviera en manos de los rebeldes.
La mañana ha comenzado con fuertes combates alrededor de la fortaleza bombardeada en 1986 por la aviación de Estados Unidos y del Rixos, donde estaban enclaustrados los periodistas invitados por el régimen. Incluso, los leales a Gadafi han disparado, según portavoces de sus enemigos, con morteros y proyectiles de grueso calibre contra la Plaza Verde, escenario de alguno de los últimos discursos del autócrata. También los francotiradores hacían de las suyas. Aunque no demasiados barrios de la ciudad, informa El País.
Las televisiones mostraban a cientos de combatientes rebeldes a pie y en camionetas se movilizaron a la fortaleza del dictador y buscaron a Gadafi y los miembros de su familia en cada rincón. Pero no hubo suerte, no estaban allí. Sí había muchas cosas que saquear, sobre todo armas de gran calibre y hasta un fusil bañado en oro que fue exibido por un afortunado combatiente en televisión.
«Los rebeldes tiraron abajo las murallas de cemento del complejo e ingresaron en él. Han tomado Bab al Aziziya (cuartel general de Gadafi) totalmente, se acabó», indicó el corresponsal de la AFP, que se hallaba en el interior del recinto junto a los rebeldes.






