El presidente de Chile, Sebastián Piñera, pasa por su momento más complejo: jaqueado desde hace tres meses por un extenso conflicto estudiantil, enfrenta a partir de hoy un paro nacional de 48 horas que pondrá a prueba su capacidad de respuesta ante un creciente descontento social.
El paro, convocado por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) para hoy y mañana, se produce en un contexto de efervescencia social no vista en años en Chile por el conflicto que ha convocado a cientos de miles de estudiantes a las calles por una reforma integral de la educación.
A la paralización de hoy se adhieren unas 80 organizaciones, entre ellas la de los empleados públicos y de las empresas estatales, parte del transporte público y los taxistas privados. Los trabajadores de la estatal Codelco, principal productora mundial de cobre, han anunciado su participación.
Con peticiones que van desde una reforma constitucional hasta la disminución de impuestos a los combustibles, la movilización amenaza con convertirse en un reclamo generalizado contra Piñera, el Primer Mandatario de derecha desde el retorno a la democracia en Chile en 1990.
La extensión de la protesta da cuenta de un creciente descontento social en Chile, considerado hace poco como ejemplo de estabilidad por su exitoso y pacífico tránsito desde la dictadura de Pinochet.






