Autoridades mexicanas anunciaron ayer la detención de cinco hombres por el incendio de un casino que el jueves dejó 52 muertos en la ciudad de Monterrey, al norte, y quienes confesaron integrar el Cártel de Los Zetas, al que se atribuyen otras masacres.
«Todos ellos (los detenidos) han confesado estar con el grupo criminal de Los Zetas», reveló en rueda de prensa Rodrigo Medina, gobernador de Nuevo León, cuya capital es Monterrey, la tercera ciudad del país, tras el anuncio de que fueron detenidos el domingo.
Los Zetas son un grupo armado liderado por exmilitares desertores que sostiene una feroz pugna por el dominio de Nuevo León y el también fronterizo estado de Tamaulipas, al noreste, con sus exaliados del Cártel del Golfo.
Huellas digitales encontradas en uno de los vehículos usados para el ataque contra el casino Royale llevaron a la captura de uno de los sospechosos, y con la información que proporcionó se localizó a los otros cuatro. Todos ellos tienen antecedentes penales por homicidio y secuestro, argumentó Medina.
El presidente Felipe Calderón saludó las capturas aunque dejó entrever que no todos habrían participado directamente en el ataque, que ha considerado como el peor perpetrado contra civiles de la historia reciente de México. «Es muy importante el haber detenido a los cinco primeros presuntos responsables», afirmó Calderón.






