La Policía chilena admitió ayer, tras haberlo negado inicialmente, que un funcionario disparó en un barrio popular de Santiago, donde murió un adolescente la madrugada del viernes en medio de una protesta al final de un paro nacional. Por su parte, el Gobierno dijo que realiza una investigación para aclarar el hecho.
El general de Carabineros, José Luis Ortega, informó que tras una detallada investigación interna se estableció que «el suboficial jefe de la patrulla tomó la decisión de hacer uso de su armamento de servicio, una pistola Uzi 9 milímetros, en dos ocasiones».
El agente de Policía —que fue dado de baja— «señala que disparó no al grupo de personas, disparó al aire» cuando un grupo de uniformados vio que les disparaban personas que estaban manifestándose, dijo el general Ortega.
«Aquí nosotros no estamos atribuyendo la responsabilidad al suboficial que hizo uso de su arma de servicio. La responsabilidad la tendrá que establecer científicamente los peritajes que se van a realizar», agregó. Ortega explicó, además, que el oficial destituido «es responsable por haber utilizado su arma y no haber dado cuenta, y además haber repuesto la munición y limpiado el arma».
Manuel Gutiérrez, de 16 años, murió tras ser alcanzado de un disparo en el pecho el viernes en la madrugada. Su familia sindicó de inmediato a la Policía como autora del disparo, mientras la institución negó su participación en varias ocasiones. «Si es que se comprueba la tesis de que hay un funcionario de carabineros que pueda haber tenido participación en estos hechos, tendrá que responder ante la ley, ante la justicia, con todo el rigor que las normas legales llevan implícitas», dijo el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter.






