«Estos son efectos colaterales, porque se han detectado hasta ahora irregularidades en el cumplimiento de sus obligaciones», dijo el director de Carabineros, Eduardo Gordon, al comunicar el paso a retiro de los tres oficiales que se suman a otros dos dados de baja el lunes y a cuatro policías, entre ellos el autor de los disparos.
Gordon habló visiblemente emocionado, tras poner fin a una licencia médica para hacer frente a uno de los momentos más complejos por los que ha pasado esta institución, de gran credibilidad y respeto en Chile.
Entre los expulsados destaca el jefe metropolitano de la Policía, Sergio Gajardo, quien públicamente negó la participación policial en la muerte del menor —Manuel Gutiérrez, de 16 años—, abatido de un disparo en el pecho en momentos en que cruzaba una pasarela la madrugada del 26 de agosto, en medio de una protesta callejera al final de un paro sindical de 48 horas.
Según estableció una investigación, un suboficial de la Policía disparó esa noche y luego ocultó el arma y la limpió, con ayuda de otros policías. Ayer, el autor de los disparos fue acusado de homicidio y quedó bajo detención preventiva. «Lamentablemente uno de los nuestros incumplió todas las normativas», dijo Gordon.
Piñera y estudiantes, cara a cara el sábado
El Gobierno chileno confirmó ayer que el presidente Sebastián Piñera se reunirá el sábado con los dirigentes estudiantiles, que se movilizan hace tres meses en demanda de una educación pública, gratuita y de calidad.
«He estado en contacto con los distintos actores y es casi seguro que la fecha en que finalmente podemos conciliar las agendas de los distintos actores involucrados, incluyendo al Presidente de la República, es el sábado en la mañana», dijo el ministro de Educación, Felipe Bulnes.
Camila Vallejo, presidenta de los estudiantes de la Universidad de Chile y la líder más representativa de la movilización, condicionó el diálogo a que «se termine la represión» contra el movimiento estudiantil.






