El voto castigo contra los dos principales partidos, el socialista Pasok y el conservador Nueva Democracia (ND), dominó ayer las elecciones generales griegas, en las que se impuso ND con poco más del 20%.
Con cerca de la mitad de los votos escrutados, los conservadores eran el partido más votado, pero no tienen mucho que celebrar ya que el 20,22% de los sufragios conseguido no les permitirá gobernar en solitario.
En segundo lugar quedó la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza), con el 15,9%, mientras que el Pasok se quedó en el 13,9%, un fuerte descalabro respecto a la mayoría absoluta obtenida en 2009.
Socialistas y conservadores han pagado así un elevado precio por apoyar el ambicioso y durísimo plan de rescate impuesto por la Unión Europea (UE) para mantener al país en la eurozona. Sin embargo, con estos resultados, Grecia, uno de los países más endeudados del mundo, está destinado a ser gobernado por una nueva coalición de al menos dos partidos que promete mayor inestabilidad política.
“Estamos listos para formar un gobierno de salvación nacional”, dijo ayer el líder de ND, Antonis Samarás, en rueda de prensa en la sede de su partido tras conocer los resultados de los comicios. El temor generalizado es que el nuevo gobierno, sea del color que sea, recorte salarios y pensiones, y reduzca aún más las prestaciones de sanidad, que ya son precarias por las duras medidas de austeridad.






