El presidente socialista francés Hollande señala una tercera vía entre rigor y disciplina y pide bonos de deuda con respaldo europeo. La impresión de eurobonos con respaldo de la UE es la frontera que el Gobierno democristiano alemán no quiere atravesar.
Incentivos. Según medios y analistas, los eurobonos serían bien recibidos por los mercados. Pero significarían “mutualizar” la deuda de todos los países entre todos, idea que la canciller conservadora Merkel rechaza. Los alemanes siguen siendo guardianes de la ortodoxia fiscal. El Gobierno socialista francés, el más a la izquierda en Europa, ganaba favor en la cumbre.
Los eurobonos “crearían muchos falsos incentivos. No impulsarían la disciplina financiera, sino justo lo contrario, y hemos tenido demasiado de eso”, aseguró ayer el ministro de Economía alemán, Wolfgang Schäuble, a la radio local NDR. Si se emitieran, Berlín, principal contribuyente a las arcas europeas —cerca del 20% del total—, tendría que pagar en exceso por el servicio de la deuda.
Fuentes belgas señalaron sin embargo que Francia y Alemania, reunidas en Bruselas, establecieron esta noche “el verdadero eje de su relación, un sistema de intercambio”. Así es que si Hollande coopera con los esfuerzos de Merkel para lograr una ratificación veloz en la UE del pacto de disciplina fiscal, la Mandataria alemana puede ceder con los eurobonos.
“Queremos a Grecia en la zona euro, pero Grecia debe respetar sus compromisos”, resumió el presidente de la Unión Europea, Herman van Rompuy, al finalizar la cumbre de dirigentes de los 27 jefes de Estado y de gobierno.
Estas declaraciones llegan poco después de una teleconferencia del Eurogrupo en la que se decidió que cada país debe preparar “un plan de contingencia” por si Grecia, que constituye el 2% del PIB de la unión monetaria, la abandona.






