El informe del Congreso estadounidense sobre la forma cómo la filial mexicana del banco británico HSBC transfirió más de $us 7.000 millones, que en parte podrían corresponder al narcotráfico, expone la debilidad de México para frenar el flujo de dinero ilícito.
El presidente la Comisión Nacional Bancaria y de Valores de México, Guillermo Babatz, admitió ayer que las revelaciones muestran “diversas fallas y vulnerabilidades del sistema financiero”, aunque defendió las medidas adoptadas para fortalecerlo.
Según el informe, la filial mexicana de HSBC envió entre 2007 y 2008 a su correspondiente estadounidense unos $us 7.000 millones “despertando sospechas de que el volumen de dólares incluya el procedente de venta de drogas ilegales en Estados Unidos”, ingresado ilegalmente a México y reexportado para ser invertido en el mercado estadounidense.
Babatz resaltó que entre 2002 y 2009 se advirtió al HSBC de la debilidad de sus controles para prevenir el lavado de dinero y se impusieron sanciones, aunque éstas últimas fueron sólo de carácter administrativo, agregó. El Congreso mexicano tramita otra iniciativa para frenar el blanqueo mediante compras de joyas, casinos, bienes inmuebles y autos.





