Las relaciones entre Canadá e Irán se tensaron ayer más con la inclusión por parte del Gobierno de Ottawa de la República Islámica en la lista de países “que apoyan al terrorismo”, junto con Siria, un día después de que el Gobierno canadiense dispuso el cierre sorpresivo de su embajada en Teherán.
«Canadá está empeñado en combatir al terrorismo internacional y a obligar a los responsables y a quienes los apoyan a responder por sus propias acciones», dijo en un comunicado el ministro del Exterior canadiense, John Baird.
El Ministerio del Exterior iraní anunció, en tanto, que habrá «una apropiada respuesta» a la decisión de Canadá de cerrar su embajada en Teherán y expulsar a los diplomáticos iraníes en suelo canadiense.






