El pulso entre los partidarios y detractores del presidente egipcio, Mohamed Mursi, culminó ayer en una batalla campal en los alrededores del Palacio Presidencial en El Cairo que deja al país ante un escenario sombrío e incierto y con al menos dos muertos. Al menos 211 personas resultaron heridas en las refriegas, según información oficial.
Los manifestantes de ambos bandos se enfrentaron cuerpo a cuerpo y se lanzaron cócteles molotov, piedras y botellas vacías en las calles aledañas a la sede de la presidencia, en el barrio de Heliópolis. La hostilidad entre ambos bandos se debe a un polémico decreto que blinda los poderes del Jefe de Estado ante la Justicia hasta la aprobación de la Carta Magna, resultando en una escalada de la tensión en Egipto.






