Las bandas del crimen organizado aprovechan que las leyes de Guatemala impiden imputar penalmente a menores de edad para entrenar en el uso de las armas de fuego y técnicas de ataque a pequeños de 10 o 12 años, a los que convierten en “niños sicarios”.
“Los casos están ahí, a la vista de todos”, dijo un oficial de la Policía tras informar de la participación de un niño en el asesinato de un taxista. En las cámaras de seguridad del bulevar Los Olivos (norte de la capital), quedó registrado el momento en el que el menor, de unos diez años, desenfundó una pistola automática y disparó dos tiros a la cabeza de un taxista.
Asimismo, el fin de semana dos “niñas sicarias” de 13 y 15 años fueron capturadas tras asesinar de varios disparos a un hombre en un barrio popular.






