Arena de las Islas Galápagos, corteza de palmeras, sal del salar de Uyuni, figuras de arcilla, conchas, patitas de erizos… son los materiales utilizados por la escultora ecuatoriana Dolores Andrade, quien inauguró su exposición Cal y Canto con ocho cuadros pintados en colores blancos y tenues que adornan las paredes del Museo de San Francisco.
“Es una comparación de los materiales con el ser humano porque al poner agua sobre la cal, ésta se disuelve y desintegra; algo parecido sucede con la vida humana, llega un momento en que los seres se desintegran y vuelven a ser polvito”, dijo la autora, quien al iniciar el acto hizo una demostración de esta “desintegración” en bases de barro con cal y agua.
Cartas a un no vidente, Náufragos y Memorias de la arena son algunas de sus obras que fueron elogiadas por los invitados, entre representantes diplomáticos, artistas plásticos, residentes ecuatorianos y amigos, quienes se dieron cita para conocer su trabajo y compartir una caneleada caliente y deliciosos bocadillos.






