EMPRENDIMIENTO
Tras la crisis económica por el coronavirus COVID-19, las prendas bolivianas tejidas en fibra de alpaca tienen más aceptación en el exterior que en el mercado nacional. El “hecho a mano” es más valorado en países de Europa y Norteamérica. En este tiempo de crisis, muchas familias en el país prefieren ahorrar y sobre todo priorizar sus gastos en alimentos, bioseguridad y salud. Esta situación difiere en naciones desarrolladas donde el consumidor busca “exclusividad” en los productos que adquiere y además un factor de diferenciación.
Este último se ha convertido en una oportunidad de negocios y nicho de mercado para las productoras de Comunidad Andina Suma Satawi (CASSA), institución que impulsa el desarrollo socio económico y cultural en diferentes regiones del país.
Según su director de ventas, Miguel Achá, la comercialización de estas prendas en el mercado interno, en los últimos años, bajó considerablemente, razón por la cual buscaron oportunidades de negocios a escala internacional.
“Un chompa tejida en fibra de alpaca tiene un costo de Bs 300 (mercado nacional), por la cantidad de lana invertida y la mano de obra”, mientras que en el mercado internacional el precio puede incrementarse, sostuvo.
Agregó que el consumidor de países de Europa y Norteamérica tiene conciencia y valora las cualidades del tejido artesanal en alpaca, por ello acepta los costos de producción.
Las ventas externas de prendas tejidas de CASSA, en 2019, sumaron Bs 180.000 y el pasado año en plena crisis sanitaria y económica generaron Bs 150.000, confirmando la importancia del mercado internacional para el sector.
A la fecha, estos productos se exportan a Suiza, Suecia, Estados Unidos, Canadá y Australia.
“Nuestras prendas y accesorios son elaborados a mano y no dañan el medio ambiente. Ninguna prenda es igual a otra, son diseños exclusivos, esto es apreciado en países europeos”, dijo Achá al detallar que las principales beneficiarias de la comercialización de los productos son mujeres tejedoras. “La mayoría de nuestras beneficiarias son mujeres indígenas del departamento de La Paz, que ahora pueden decidir sobre su dinero en su familia, eso ayuda en su autoestima”.
Frente a los resultados alcanzados, CASSA se trazó un nuevo desafío: ingresar al mercado internacional de la moda.
“Este mercado mueve millones de dólares. Es exclusivo, donde se produce poco, y está acorde a nuestra producción en fibra de alpaca, porque ninguno de los productos son similares”, anticipó.
ARTESANAS. Calixta Durán, una tejedora de la comunidad Totorapampa de la provincia Sud Yungas de La Paz, relató a La Razón que aprendió su oficio con palillos de paja y actualmente con esa actividad puede pagar los gastos de los servicios básicos en su hogar y ahorrar para el futuro de sus hijos.
“Siempre me gustó el tejido, desde niña me enseñaron a tejer con palillos de paja y a hilar lana de alpaca”, dijo la artesana al destacar que las prendas que elabora con sus manos son calientes y suaves a la piel, a diferencia del tejido sintético.
En tanto Valeria Prado, artesana de la provincia Chilcani, comentó que produce vestidos para señoritas, así como guantes, chalinas, gorros a crochet. “Me siento feliz porque mis prendas son usadas en el exterior”.
A su vez, Achá destacó que “cada artesana recibió capacitaciones constates durante los últimos años para que sus productos sean de alta calidad de exportación y cumplan estándares de los mercados internacionales”.







