Al menos 166 civiles muertos y 237 resultaron heridas en cuatro meses de enfrentamientos entre milicias armadas en el noroeste de Sudán del Sur. Así lo informó el miércoles el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.
El país vive asolado por la violencia política y entre grupos étnicos desde su independencia de Sudán en 2011.
Los enfrentamientos entre bandas armadas y milicias rivales en el estado sursudanés del Alto Nilo han causado la muerte de «al menos 166 civiles y 237 heridos en los últimos cuatro meses». Además, 20.000 personas han huido también de la violencia, dijo Volker Türk en un comunicado.
«Estos homicidios, así como los informes sobre violencia de género, secuestros, destrucción de propiedades y saqueos, son graves violaciones de los derechos humanos y deben cesar». Además, pidió a las autoridades y líderes comunitarios «que actúen con rapidez para poner fin al derramamiento de sangre».
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El 7 de diciembre, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) afirmó que muchos civiles habían huido al campo de Malakal, también en el estado del Alto Nilo.
El campamento, creado hace diez años para albergar a 12.000 personas, tiene ahora capacidad para 37.000.
Tras independizarse de Sudán en 2011, Sudán del Sur se sumió en una guerra civil que dejó casi 400.000 muertos y millones de desplazados entre 2013 y 2018.
Un acuerdo de paz firmado en 2018 prevé el reparto del poder en un gobierno de unidad pero sigue sin aplicarse.







