Apurímac, región rebelde de Perú, promete luchar hasta ‘la insurgencia’: «No vamos a detenernos. Si las élites y los congresistas no retroceden, tiene que haber insurgencia», dice con determinación Juan Ochicua, un campesino peruano de 53 años con rasgos indígenas.
Un centenar de personas de su aldea, Quishuara, recorrieron 80 kilómetros en camión para bloquear breve y pacíficamente la vía entre Abancay y Andahuaylas.
Dos localidades de Apurímac (sureste andino), epicentro de las protestas en Perú que han dejado 21 muertos hasta el momento y puesto en zozobra al país, según AFP.
«La Constitución nos autoriza la desobediencia civil, la insurrección contra un gobierno ilegítimo», añade, mientras sus compañeros corean: «¿Qué quiere el pueblo? íEl cierre del Congreso!».
«No se respeta a los indios en Perú. Somos maltratados económicamente. Marginados políticamente», agrega Juan.
Es el Perú profundo y pobre. Algunos pantalones están rotos. Las chaquetas, con las mangas gastadas, no cierran a falta de cremalleras. Algunos zapatos tienen agujeros.
Mastican hojas de coca que transportan en bolsas de plástico. Les da energía, resistencia.
Lea también: El 62% apoya elecciones anticipadas en Perú, aunque con reformas, según una encuesta
Apurímac, región rebelde
A 2.700 metros sobre el nivel del mar, el paisaje andino con sus montañas áridas parece magnífico pero es un lugar difícil para estos campesinos que viven del cultivo de la papa.
«A duras penas sobrevivimos. En Apurímac tenemos a la empresa minera más grande del país (la china MMG, dedicada al cobre) en Las Bambas”.
“Ese dinero tenía que invertirse en infraestructura de riego para la agricultura”.
“Pero esas grandes empresas se llevan nuestras riquezas, en convenio con el Congreso, con los que mandan», protesta Freddy Quispe, un campesino de 45 años.
Seis de las 21 muertes en el país durante las manifestaciones fueron en Apurímac, un pequeño departamento de 500.000 habitantes.
Estas comenzaron el 7 de diciembre después del fallido intento del expresidente izquierdista Pedro Castillo de disolver el Parlamento y gobernar por decreto.
(20/12/2022)







