Qué felicidad sería gritar “somos campeones mundiales de fútbol”, pero sí somos campeones mundiales en ráquetbol, con figuras muy destacadas tanto en varones como en mujeres, una alegría y orgullo para el deporte boliviano, noticia visible en los medios de comunicación nacional. También podemos señalar que estamos en el primer lugar con relación al menor índice de inflación en la región y otros logros en la economía con la actual estabilidad que vivimos, unos mejor que otros indudablemente, pero en general la percepción es de “tranquilidad”.
Muchos se preguntarán qué sería “intranquilidad”, la respuesta es simple para los que vivimos la década de los años 80, tiempo en el que por las mañanas debíamos madrugar para conseguir unos cuantos panes de manera controlada, o cobrar el sueldo y no tener certeza de su valor al día siguiente, o la incertidumbre sobre la continuidad de las clases o que el año educativo sería suspendido en las aulas de los niños o en las universidades, o que los tanques y militares circulen fuertemente armados por las calles de nuestras ciudades.
Tal vez en esta etapa de pandemia provocada por el coronavirus vivamos con intranquilidad por la salud, pero se debe a un virus que por suerte va remitiendo su poder letal cada día, además contamos con pruebas de detección, medicamentos y conocimiento para su tratamiento; a pesar de este enemigo invisible ya podemos salir de nuestros hogares a trabajar, a pasar clases y los “privilegiados”, a hacer deporte y por supuesto entrenar para conseguir un mejor futuro o grandes logros como nuestros campeones mundiales de ráquetbol.
Alcanzar logros y metas en el deporte requiere de preparación en base a un programa, lo mismo ocurre en la economía de un país que pretende conseguir objetivos, como el índice de inflación —el menor de la región— destacado por organismos internacionales: en el programa económico se deben estimar los ingresos y gastos que efectuarán las entidades públicas, en el caso boliviano se traduce en el Presupuesto General del Estado 2023, que incluye cifras ampliamente difundidas: 10,8% en educación, 10,1% en salud, 2% en defensa, 2,2% en gobierno del total presupuestado o $us 4.006 millones en inversión pública, datos que nos muestran el trabajo de las entidades públicas para desarrollar sus actividades y que en última instancia beneficiarán al conjunto de la población boliviana.
En consecuencia, ¿a qué se debe la mágica fórmula de esta “tranquilidad” en la que tenemos el privilegio de vivir? La respuesta es simple, como en el deporte, se debe a la preparación y al esfuerzo, al trabajo de todos los bolivianos que con el sudor de su frente y el pago de sus impuestos contribuyen de manera solidaria a sostener la economía, administrada por un gobierno que, mediante estrategias de subsidio a los combustibles, alimentos, entre otros productos y servicios, permiten a los bolivianos vivir en esta “tranquilidad” y festejar los campeonatos mundiales de los nuestros, en esta actual coyuntura de fútbol mundial.
Carlos Silva es economista.







