América Latina y el Caribe sufren el “apagón educativo” más prolongado a nivel internacional, dice la CEPAL
En promedio, 70 semanas de cierre de establecimientos, frente a 41 semanas en el resto del mundo.
Esto exacerbó las desigualdades preexistentes de acceso, inclusión y calidad, asegura la Cepal.
En este periodo, una de las principales limitaciones para la continuidad educativa fueron las desigualdades en el acceso a conectividad.
Pero también el equipamiento y habilidades digitales de los niños.
En 2021, en ocho de 12 países de la región más del 60% de la población pobre menor de 18 años no tenía conectividad en el hogar.
De no actuar ahora, la Cepal advierte sobre el “riesgo de cicatriz permanente en las trayectorias educativas y laborales de las generaciones más jóvenes” de la región.
«Ya se han medido pérdidas de aprendizaje en el Caribe y, en América Latina», señaló.
«El porcentaje de jóvenes de 18 a 24 años que no estudia ni trabaja de forma remunerada aumentó de 22,3% en 2019 a 28,7% en 2020», complementó.
Eso afectó especialmente a las mujeres jóvenes (36% de ellas se encontraba en esta situación, comparado con un 22% de los hombres).
Por otra parte, señala la Cepal, persisten brechas de género importantes en términos de desempeño y áreas de formación.
“En promedio, las estudiantes mujeres tienen peores desempeños en matemática y ciencias durante la educación básica, disparidades que se profundizan en los cuartiles de ingresos más bajos».
Asimismo, señala, «en la mayoría de los países de la región la proporción de mujeres graduadas en carreras CTIM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) no supera el 40%”.
“No se ha logrado revertir los impactos de la pandemia en materia de pobreza y pobreza extrema», señaló José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Cepal, durante la presentación del documento.
«Y los países enfrentan una crisis silenciosa en educación que afecta el futuro de las nuevas generaciones”, añadió.
Recomendaciones de la CEPAL
El documento presentado por la CEPAL trae diversas recomendaciones de política para hacer de esta crisis “una oportunidad de transformación”.
Eso, en línea con la Cumbre sobre Transformación de la Educación de las Naciones Unidas celebrada este 2022.
“La institucionalidad social es un factor crítico para la efectividad de las políticas sociales y un elemento transversal para alcanzar un desarrollo social inclusivo”, sostiene la CEPAL en el documento Panorama Social 2022.
El gasto social del gobierno central alcanzó un 13% del PIB en 2021 en América Latina.
ese nivel es inferior a 2020, pero muy superior al registrado en las últimas dos décadas.
En 2021, el gasto en educación alcanzó 4,1% del PIB (30,5% del gasto social total) en América Latina y el Caribe.
“Estamos ante una cascada de crisis que ha exacerbado las desigualdades y carencias de la región. No es momento para cambios graduales, sino para políticas transformadoras y ambiciosas”, afirmó Salazar-Xirinachs.
dijo que se requieren esfuerzos intersectoriales de política pública que vinculen la oferta educativa con la salud. el trabajo y la protección.
Además, que permitan asentar mecanismos para garantizar un nivel de bienestar e ingresos en una era de volatilidad e incertidumbre”, añadió.
Instó a los países a construir “nuevos pactos sociales acompañados de contratos fiscales para avanzar en el fortalecimiento de la democracia».
Además de fortalecer la cohesión social y garantizar la sostenibilidad financiera de los sistemas de protección social en la región”.







