El presidente de Colombia, Gustavo Petro, aclaró este martes desde España, país al que llegó en visita oficial, que su encendido discurso del Primero de Mayo con llamamiento a la movilización en las calles y la «revolución» no implica defender la violencia.
«Ahora queremos que esos cambios tengan el respaldo, queremos saber si eso existe”.
“Ningún cambio se puede presentar en una sociedad si no hay un respaldo popular a esos cambios no se pueden imponer.
Y el llamado a la presencia de la población en las calles, en las plazas, no es un llamado a la violencia», apuntó Petro, según recoge la prensa colombiana.
Para Petro se trata solo de una expresión ciudadana y pacífica para apoyar los cambios necesarios en el país.
Según él, a través de las manifestaciones se reduce la violencia en Colombia.
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La ‘revolución’
El dirigente apuntó que sus palabras pudieron ser malinterpretadas porque nunca hizo un llamado a la violencia.
Añadió que en Colombia se debe entender que «la voluntad popular» se debe respetar.
Petro respondió así a la polémica generada tras su intervención del lunes desde el balcón de la Casa de Nariño, sede de la Presidencia colombiana, en la que pidió la movilización popular.
«No basta con ganar en las urnas. El cambio social implica una lucha permanente y la lucha permanente se da con un pueblo movilizado”.
“Al frente del pueblo tiene que estar la juventud, el pueblo trabajador, la clase obrera. El intento de coartar las reformas puede llevar a una revolución», dijo.
La oposición, que siempre le ha reprochado su pasado como miembro de la guerrilla M-19, ha calificado el discurso de «amenazante» y «antidemocrático».
Petro y su esposa, Verónica Alcocer, llegaron este martes al Aeropuerto Internacional Adolfo Suárez Madrid-Barajas donde han sido recibidos con honores militares.
Después Petro se trasladó a la sede de la Embajada colombiana en Madrid, donde visitó la 6ª Feria de Servicios.
(02/05/2023)







