En 2022, la Dirección del colegio Juan XXIII de Cochabamba negó a los exalumnos de esa institución investigar casos de pederastia ocurridos desde 1972.
A través de una respuesta al Directorio de la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio Juan XXIII, el director de la unidad educativa, Arturo Moscoso Pacheco SJ, deslindó responsabilidades.
“Cumplo en comunicarles que no le corresponde al actual director general de la Unidad Educativa Juan XXIII indagar hechos presuntamente acaecidos en años en los que no tenía la responsabilidad administrativa como director”, dice la carta publicada este miércoles por Poder, Medios y Miedos.
Solicitud de investigación
El documento responde, el 19 de octubre de 2022, a la “solicitud de investigación de casos de pederastia” planteada por la organización de exalumnos del centro educativo administrado por la Compañía de Jesús.
Puede leer: La Iglesia Católica pide perdón a las víctimas del cura pederasta Alfonso Pedrajas
En la misiva, Moscoso Pacheco lamentó “profundamente” que la organización haya recibido denuncias sobre casos de pederastia que “se habrían producido desde el año 1972, cuando Fe y Alegría asumió su administración”.
Sin embargo, aclaró que la Compañía de Jesús estableció “un conducto regular para canalizar cualquier denuncia relativa a abusos de menores que hubieran ocurrido del ámbito de responsabilidad” de la entidad.
Develaciones
El domingo, el periódico español El País develó en su reportaje “Diario de un cura pederasta” que mientras el cura jesuita Alfonso Pederastia ejerció su carrera pastoral en Ecuador, Perú y, especialmente, Bolivia violó a al menos 85 niños.
Los testimonios están consignados en el documento “Memorias” que el sacerdote fallecido en 2009 en Bolivia dejó a su novio, quien a su vez lo derivó al hermano de aquel en Madrid. La información fue hallada por el sobrino del religioso, quien, al no encontrar respuesta de su denuncia de parte de las autoridades judiciales en España, pasó el documento al diario.
Enterado del escándalo, la Compañía de Jesús en Bolivia, a la que pertenecía Pedrajas, pidió perdón a las víctimas, corroboró los extremos y anunció la separación de otros “provinciales” jesuitas que pudieron encubrir al cura pederasta.







