Rusia anunció este sábado que sus tropas tomaron una aldea en la región de Donetsk, en el este de Ucrania, en un contexto de lento avance de Moscú en el campo de batalla.
El Ministerio ruso de Defensa declaró que sus tropas habían «liberado la aldea de Sokil», a unos 30 km al noroeste de la ciudad de Donetsk, capital de la región homónima que Moscú afirmó haberse anexionado en septiembre de 2022.
Las fuerzas rusas, que aprovechan las dificultades del ejército ucraniano debido a la falta de hombres, municiones y armas, llevan meses ganando terreno.
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Kiev considera que los peores combates del frente tienen lugar actualmente en la región de Donetsk.
El viernes, el presidente ruso Vladimir Putin reiteró que Ucrania debe abandonar las regiones que Moscú reclama como propias (Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón) si quiere la paz.
REFUGIADOS
Más de 10 millones de ucranianos se han visto obligados a abandonar sus hogares desde el comienzo de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, el 24 de febrero de 2022. De ellos, más de 6,4 millones son refugiados en el extranjero.
El número total de refugiados ucranianos ha aumentado así un 5% entre finales de 2022 (5,7 millones) y finales de 2023, según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). De ellos, 6 millones de ucranianos han encontrado refugio en países europeos.
Los principales países de acogida en Europa son Alemania (1,1 millones), Polonia (957.000) y la República Checa (376.000). «Otros se han ido más lejos, generalmente si tienen lazos familiares, si cuentan con algún tipo de red de apoyo social en otros países europeos», explica Louise Donovan. Además, 3,7 millones de ucranianos están desplazados dentro de su propio país.







