La cobertura por los laterales fue el punto más flaco de la estructura de defensa que planteó Bolívar anoche en el estadio Morumbí de Sao Paulo. Los brasileños aprovecharon la velocidad de sus jugadores y los pases a la espalda de los celestes para hacer trizas la última línea y liquidar el partido.
Las jugadas previas de los goles fueron por los costados, también la acción que derivó en el penal que cobró el árbitro uruguayo Roberto Silvera. A los celestes les costó encontrar equilibrio en la defensa cuando el brasileño pisó el acelerador para llevarse por delante a la Academia.
El cabezazo que metió el zaguero Nelson Cabrera y la tijera de William Ferreira en los minutos 10 y 12 del primer tiempo fueron sólo una anécdota del dominio del local que dejó casi resuelta la llave G5 de la Copa Libertadores de América.
En las dos acciones anotadas de la Academia, el paraguayo demostró que sabe aprovechar su altura para el juego aéreo. Su acción fue una jugada preparada, centro al primer palo y aparición veloz del defensor para meter el balón al primer palo de Rogerio Ceni, quien estuvo atento para neutralizar.
Casi de inmediato, Ferreira demostró lo bien que juega cuando se pone la camiseta de Bolívar; el uruguayo ensayó una tijera en el área grande y su remate pasó cerca del poste derecho del arquero y capitán del cuadro paulista.
Esas dos acciones se sucedieron cuando el marcador estaba 1-0 a favor del local y sirvieron para alimentar las ilusiones de los celestes en su intento por conseguir un buen resultado en el estadio Morumbí. Luego, el brasileño volvió a imprimir velocidad a su juego y apretó hasta marcar la diferencia de 3-0 a su favor al final de la primera parte.
A pesar de los intentos que hizo, el Bolívar del segundo tiempo fue más defensivo, se prodigó en la marca del medio campo, pero volvió a cometer los errores de la fracción inicial. La falta de atención en la cobertura ayudó para que el brasileño anote dos conquistas y de entrada ratifique que es favorito para pelear en las instancias finales del torneo.
Ferreira estuvo solo contra el mundo. Tuvo que bajar hasta media cancha para tratar de robar un balón y generar situaciones de ataque cuando lo suyo es moverse en el área rival. Faltó alguien que le ayude a llevar el peso el ataque. A pesar de ello, tuvo un par de ocasiones con remates de media distancia que lograron inquietar al arquero Ceni
Queda la revancha del próximo miércoles en el estadio Hernando Siles. La altura de La Paz será de nuevo la principal aliada del celeste, pero por lo abultado del marcador de anoche es ilógico pensar en una remontada para seguir con vida en el certamen.
Bolívar, obligado a hacer seis
A golear
La caída por 5-0 deja al borde de la eliminación a Bolívar. La revancha se jugará el próximo miércoles en La Paz y para dar vuelta la historia la Academia está obligada a hacer seis goles y no recibir ninguno. Si el resultado fuera a su favor por 5-0, se resolvería a través de tiros penales al final de los 90 minutos.
Defensivo
Bolívar se paró con mucha gente de marca desde el comienzo. Incluso jugadores de la talla de Cardozo y Arce, que debían ser los volantes abiertos para la salida, se vieron obligados a marcar. El Conejo, habitual delantero, estuvo activo en el primer periodo tratando de hacer valer su velocidad y habilidad. Después se perdió.
Muy solo
William Ferreira fue un llanero solitario en el ataque de Bolívar. Por el esfuerzo individual que hizo merecía haber anotado al menos un gol, pero solo contra el Sao Paulo era demasiado difícil. En la primera mitad tuvo una clara opción, cuando le pegó a la pelota de tijera y la mandó apenas desviada. En el segundo insistió en vano.
Buen golero
Rogerio Ceni respondió con solvencia en las dos o tres veces que le exigieron. El arquero de 40 años sigue demostrando su vigencia. Aparte, con su habitual tranquilidad convirtió el quinto gol del partido, de penal.
A medio liquidar. Lorenzo Carri
Sao Paulo no fue el Goliat insoportable que ayer presagiaba MARCAS, pero a Bolívar (David) le faltó una honda, y algo más. Al final de los noventa, el cuadro tricolor paulista sacó una diferencia grande (de esas que son difíciles de remontar) y no estuvo lejos de llegar a una cifra para temblar. Lo cierto es que el cotejo quedó liquidado en el primer tiempo.
Todo el esfuerzo de Bolívar se concentró en su terreno, y eso permitió que el conjunto paulista llegara varias veces a terreno celeste. Tres de ellas para otros tantos goles. Y dos más en las que Sao Paulo estuvo muy cerca.
Para los celestes paceños hubo dos minutos de tregua y de esperanza. Allá por los once, la defensa local mostró nerviosidad —seguramente en La Paz se pondrá de manifiesto más claramente— y cedió un córner: hubo un cabezazo que salvó el arquero Rogerio y luego Ferreira disparó apenas desviado.
Fue, claro está, un espejismo. Sao Paulo batió tres veces al asediado Argüello (Osvaldo y dos de Luis Fabiano), desbordó —sobre todo por la derecha, a través de Aloisio— pero el dueño de casa cometió muchas faltas (la mayoría muy tontas), pareció tanto o más cansado que el visitante en algún tramo, y no siempre fue el dueño absoluto del encuentro.
Bolívar trató de aguantar durante el primer cuarto de hora de la segunda parte, tratando de jugar de igual a igual, lo consiguió con esfuerzo pero despertó bruscamente: una vez más el desborde por la izquierda y gol de Jadson; y un penal que el juez uruguayo Silvera atribuyó a Eguino contra Osvaldo y el gol casi pronosticado de Rogerio Ceni.
Sao Paulo juzgó suficiente el 5-0 y se dedicó a reposar en sus laureles o por lo menos dejó de ser tan inquietante mientras que Bolívar probó por lo menos dos veces (Ferreira el más decidido) y Rogerio fue el seguro arquero de casi siempre.
Bolívar (sucede siempre en las Copas) trató de ser un poco más que en sus presentaciones domésticas, pero permitió que el paulista, nervioso al principio, acertara con sus ataques: en la delantera y en Rogerio Ceni está la mayor fuerza de los tricolores, y habrá que tenerlo muy en cuenta en el estadio Siles.
Lorenzo Carri es periodista y estadístico.





